Somos un Colectivo que produce programas en español en CFRU 93.3 FM, radio de la Universidad de Guelph en Ontario, Canadá, comprometidos con la difusión de nuestras culturas, la situación social y política de nuestros pueblos y la defensa de los Derechos Humanos.

lunes, 24 de abril de 2017

Peligra la Paz en Colombia y en Nuestra América



La paz en Colombia continúa amenazada por una derecha recalcitrante que sigue apostando a la guerra en ese país latinoamericano, en beneficio de sus intereses económicos y políticos, y que incitada por Estados Unidos es abiertamente contraria a la distensión y la integración en la Patria Grande.
Analistas alertan con insistencia al respecto, tras el asesinato reciente de Luis Alberto Ortiz, un joven exguerrillero de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia–Ejército del Pueblo (FARC-EP) que fue absuelto por la Ley de Amnistía e Indulto adoptada en los históricos Acuerdos de Paz suscritos en La Habana, Cuba.
El referido crimen hizo saltar las alarmas sobre una posible ola de exterminios de exmiembros de las FARC-EP, similar a la escenificada en la década de los años 80 con los militantes del partido de izquierda Unión Patriótica.
La muerte de Ortiz ocurrió el mismo día que otras 10 personas fueron igualmente masacradas en el municipio de residencia del exguerrillero, donde operan a su libre albedrio paramilitares vinculados al narcotráfico, según reportes de prensa.
Desde la firma en La Habana del pacto de Paz para Colombia ya suman casi 50, entre ellos más de 30 líderes sociales, los ciudadanos asesinados a manos de los paramilitares, hechos de sangre que ensombrecen el fin definitivo del prolongado conflicto en esa nación de Nuestra América.
Esos grupos castrenses ilegales, financiados por la oligarquía y aún tolerados por las autoridades de Bogotá, constituyen una real punta de lanza contra la distensión y la armonía que piden a gritos los colombianos.
Por supuesto que la convivencia en paz en la Patria Grande también está en juego con la continuidad del paramilitarismo en Colombia, que sin duda alguna daña con toda intencionalidad la estabilidad de varios países cercanos, y especialmente a las vecinas Venezuela y Ecuador.
Es bien conocido que los gendarmes de la guerra y la oligarquía regional, con el amparo de Washington, siempre han utilizado el convulso territorio colombiano para intentar a través de sus fronteras desestabilizar a las revoluciones Bolivariana, de Venezuela, y Ciudadana, de Ecuador.
Ello explica que el conservadurismo, que emprende actualmente una arremetida sin precedentes contra los procesos progresistas en Nuestra América, esté menos interesado que nunca en que la paz reine en Colombia.
Venezuela y Ecuador son hoy, junto a Bolivia, los principales blancos de esa ofensiva de la derecha, que inescrupulosamente viola todas las reglas de la democracia y apuesta a la fuerza para imponer sus designios neoliberales, en detrimento de la convivencia pacífica y la integración de la Patria Grande. 

“No son dos modelos contrapuestos, sino dos caras de una misma moneda”


Entrevista a Juan Iñigo Carrera a propósito de los ciclos políticos en América Latina
Hemisferio Izquierdo

Juan Iñigo Carrera es docente de la Universidad de Buenos Aires y director del Centro para la Investigación como Crítica Práctica (CICP).


Hemisferio Izquierdo: ¿Qué elementos hay que tener en cuenta para comprender la acumulación de capital en América Latina y cómo se relaciona con los ciclos políticos?

Juan Iñigo Carrerra (JIC): Lo primero a responder es por qué hay ciclos políticos en América Latina. Y lo primero que aparece es que hay dos proyectos, dos modelos de desarrollo económico, como le quieran llamar, contrapuestos que hoy día sería el progresista por un lado y el neoliberal por otro. El neoliberal históricamente venía bajo la forma política de las dictaduras militares, pero que ahora se expresa en distintas formas de formalidad democrática, el caso de Macri que gana las elecciones, o el caso de Temer a partir de una maniobra ilegal parlamentaria, pero que formalmente aparece como justificada. La cuestión que uno tiene cuando trata de explicarlos de esta forma es que la razón de un ciclo u otro terminan siendo simplemente dos voluntades políticas antagónicas que tienen estos proyectos y que se enfrentan, y que ninguno de los dos tiene la capacidad de imponerse sobre el otro, lo que se ha llamado el “empate hegemónico”, y afirmar su hegemonía plena y por eso la forma cíclica.
Parecería que esa explicación que hace a las formas concretas, porque es claro que los sujetos portadores de estos ciclos son, no siempre, pero en general son distintos, y que sus acciones son las portadoras de un paso de lo que en este discurso aparece como de “un modelo a otro”. Pero si uno se detiene en esas formas concretas, y las vacía de sus determinaciones, no se pregunta por su necesidad, entonces lo que hace es convertilas en abstracciones. Entonces lo más concreto es efectivamente partir de estas manifestaciones inmediatas pero preguntarse qué contenido tienen, y ese contenido trasciende las voluntad de los individuos que las portan y las expresan. Entonces lo que uno se tiene que preguntar es qué forma nacional particular de acumular capital está portada y se realiza en esos sujetos.
Cuando uno observa estos procesos nacionales de acumulación en América Latina, aunque habría que hacer cierta salvedad con respecto de México y Centroamérica porque cambiaron su especificidad, se convirtieron en fuentes de fuerza de trabajo barata para el capital en la nueva división internacional del trabajo, el primer rasgo común y específico que tienen es que en sus territorios hay una participación muy grande de la producción agraria, o de la producción minera, con una productividad del trabajo en promedio mucho más alta que la que determina los precios en el mercado mundial por las condiciones naturales del territorio, y en consecuencia se apropia dentro de estos países una masa de renta de la tierra, de renta diferencial básicamente, y de renta de simple monopolio según las circunstancias.
Lo que uno tiene delante es esta apropiación de renta, entonces aparece la discusión respecto de la fuente de plusvalía que constituye esa renta, y la fuente de plusvalía es, como la renta diferencial brota en el proceso de circulación por la igualación de la tasa general de ganancia, y como en la circulación nunca se puede generar valor, por lo tanto esa plusvalía tuvo que estar generada en un proceso de producción que es anterior a la formación a la tasa general de ganancia. Entonces la fuente de esa plusvalía que tiene la forma de renta diferencial es plusvalía producida por los obreros que directa o indirectamente consumen las mercancías portadoras de la renta. Y en cuanto todos estos países se caracterizan por exportar estas mercancías que portan renta de la tierra, esa es plusvalía que sale de otros ámbitos nacional y afluye hacia América Latina.
Este es el primer rasgo específico. La pregunta siguiente es qué efecto tiene esta afluencia de renta en la forma nacional de la acumulación de capital. Lo que está tomado de manera general, aunque en las discusiones políticas sin mirarlo como renta de la tierra, aparece reconocido que hay una apropiación de esa masa de riqueza social, la concepción general es que eso es apropiado por los terratenientes, y que a lo sumo marginalmente algo se les escapa. Lo que yo planteo sobre la base del desarrollo de las formas de la acumulación de capital en Argentina (1), y de mirar las manifestaciones cuantitativas de ese proceso, es que esa masa de renta que afluye hacia el ámbito nacional tiene diversos apropiadores. Por un lado la clase terrateniente, pero que no es ni de lejos la única, sino que esa renta es la que históricamente han usado los países latinoamericanos para pagar sus deudas públicas externas, que están contraídas sin contrapartida en la expansión de las condiciones generales de acumulación de capital dentro del ámbito nacional. Y el Estado para pagar la deuda pública externa tiene que tomar de manera directa una parte de la renta y por eso hay impuestos a la exportación, que es un rasgo característico, hoy de la Argentina, era históricamente de otros ámbitos nacionales, ya en principio eso ha tomado otras formas.
Además de este movimiento de la renta para el pago de la deuda pública, lo que uno tiene es su apropiación por capitales industriales, aunque también comerciales y bancarios, vía distintos cursos. Para ser simple hay otro curso principal que es la sobre-valuación de la moneda nacional, de la cual Uruguay es un exponente particularmente marcado, que hace que se abarate la importación de medios de producción para el capital y de medios de vida para la población obrera, lo cual abarata la fuerza de trabajo, porque con la moneda sobrevaluada se paga internamente por debajo del precio del mercado mundial, pero esto después se refleja en los precios internos y luego se refleja en la determinación del salario. La moneda sobrevaluada permite que cuando se remiten utilidades al exterior, esas utilidades al pasar por la mediación cambiaria se multipliquen. Y después hay otras formas que según la magnitud de la renta se hacen más o menos presentes, que implican la acción directa del Estado fijando precios internos, fijando cupos, teniendo el monopolio del comercio interno y externo, en Argentina ha sido una forma histórica con presencia significativa. Además las mercancías que se exportan cuando van al consumo interno, sea por efecto de los impuestos a la exportación, sea por efecto de la sobre-valuación, sea por efecto de la fijación directa de precios, también circulan internamente por debajo del precio del mercado mundial, y eso abarata la fuerza de trabajo.
¿Quiénes son los capitales que se benefician de la renta? En una primera fase los beneficiarios son muy manifiestamente los acreedores externos del Estado nacional, donde los Estados nacionales se endeudan pagando tasas de interés que están por encima de las normales del mercado mundial, y en algo que después engancha con esto, lo hacen en los momentos en que la renta está relativamente contraída, porque todavía no se desarrolló plenamente la producción que va a ser fuente de renta, y con estos capitales extranjeros que han operado en la expansión de la producción de mercancías agrarias y mineras, por ejemplo ferrocarriles, servicios públicos, etc.
Hay una segunda fase, marcadamente a partir de la crisis del 30, aunque en realidad empieza antes, donde parece que los beneficiarios de la apropiación de renta pasan a ser una masa de pequeños capitales nacionales, yo no se en Uruguay hasta donde fue así porque depende del tamaño del ámbito y de la magnitud de la renta, no se hasta donde hubo espacio para eso pero entiendo que algo debe haber habido en la década del 40, más con la segunda guerra mundial. Pero después esos capitales dejan de aparecer como si hubieran sido el eje de esa apropiación, y lo que aparecen son capitales extranjeros que operan en escala normal en el mercado mundial, pero que se fragmentan como pequeños capitales, o como capitales de magnitud limitada, con tecnología y equipamiento que está obsoleto, en consecuencia con una productividad del trabajo mucho más baja que la que determina la posibilidad de competencia en el mercado mundial, y que producen en las escalas restringidas del mercado interno.
¿Por qué la Argentina aparece como el caso más claro de esto en el desarrollo histórico? Porque tiene primero producción agraria y no minera, por lo que se extiende mucho más en el territorio, la producción agraria por más que el capital esté centralizado, no permite tener una unidad técnica de producción muy grande. Puede ser un único capital pero tiene que estar fragmentado. Y además porque como es cultivo anual se prestó al desarrollo de pequeños capitalistas agrarios y, también, en una historia concreta más compleja, pequeña propiedad territorial. Entonces esa es una de las bases por las cuales hay una magnitud alta de renta, pero además el desarrollo del mercado interno va a permitirle a estos capitales operar en pequeña escala, pero en una escala suficiente.
Esos capitales extranjeros que entran a producir en estas condiciones se valorizan sobre la base, ante todo extraer plusvalía de sus obreros, ya que la renta de la tierra es un complemento, no es la fuente principal de valorización, y no lo es ni desde el origen de este proceso y mucho menos lo es hoy, donde los límites de esta forma acumulación hacen que no pueda sostenerse el proceso de expansión. Por eso, más allá de lo que haya pasado históricamente, la acumulación empieza a sostenerse en venta de la fuerza de trabajo muy por debajo de su valor, y esto se constituye en otra fuente de valorización, marcadamente a partir de la segunda mitad de la década del setenta.
Las fuentes de valorización de estos capitales son la plusvalía que le extraen a sus obreros, la plusvalía que le extraen pagando la fuerza de trabajo por debajo del valor, la renta de la tierra y la posibilidad de recuperar medios de producción que carecen de valor en la producción para el mercado mundial, porque han quedado totalmente obsoletos, que vienen a estos países y aparecen como si fueran la vanguardia técnica, y ese es un capital que tiene un valor de cero, y sobre un valor de cero la tasa de ganancia siempre es infinita. Al mismo tiempo, el Estado nacional les transfiere renta de la tierra vía subsidios y, como están liberados del pago de impuestos, hay otro proceso que implica apropiación indirecta de renta y de venta de la fuerza de trabajo por debajo del valor. Esto es así porque el Estado como representante político del capital total, en este caso la sociedad nacional, necesita plusvalía para poder cumplir con ese papel. Esa plusvalía le llega al estado nacional vía impuestos. Si los capitales que operan dentro del ámbito nacional no pagan impuestos, el Estado tiene que obtener plusvalía de alguna otra forma, puede ser una parte vía renta de la tierra, o apropiando valor de la fuerza de trabajo cuando el Estado paga a su fuerza de trabajo por debajo del valor. Entonces sostiene la acumulación de este capital sin que a este capital le cueste nada.
Al mismo tiempo, cuando remiten utilidades al exterior multiplican sus ganancias cuando la moneda nacional está sobrevaluada. Esto coincide, normalmente, aunque no siempre, con períodos de renta alta o de crecimiento del endeudamiento público. Esto es así porque para tener la moneda sobrevaluada hay que tener una fuente de plusvalor que permita frenar las corridas contra la moneda. Las fuentes posibles son la suba de la renta de la tierra que hace que ingresen más divisas al tesoro nacional y contra esas divisas se sostiene la moneda y, asociado a momentos de renta más baja, el endeudamiento público externo en esas condiciones anteriores, que después por un momento sostiene el proceso de acumulación de capital interno porque afluyen esos préstamos, y esos préstamos como la moneda está sobrevaluada se van perdiendo, pero mientras hay aprovisionamiento de crédito se sigue sosteniendo la moneda sobrevaluada. Aumentan los gastos en el exterior, visible en el turismo, es el momento, como la moneda está sobrevaluada, de remitir las ganancias realizadas internamente porque se van a duplicar. Además el Estado como está endeudándose, y tiene que cubrir los intereses, el movimiento típico en este momento es que el Estado se endeuda a una tasa alta, coloca el endeudamiento en la reserva, todas estas condiciones hacen que de la reserva se pierdan los fondos que se obtuvieron por el endeudamiento, entonces se contrae más deuda, una parte para poder cancelar-renovar la deuda que no puede pagar y contrató antes, más los intereses que se devengaron de esa deuda, más una cuantía extra porque sino no tendría forma de volver a llenar la reserva, y se le vuelven a ir… entonces vuelve a hacer el mismo movimiento, y como cada vez está más endeudado, la tasa de interés es cada vez más alta y eso termina explotando en una crisis.
La última fuente de valorización que tienen estos capitales es la presencia de una masa de pequeños capitales nacionales, que en su condición de pequeños capitales en relación con los capitales más concentrados, parte de la plusvalía que extraen de sus obreros va parar también a estos capitales. Básicamente son capitales extranjeros, en el caso de Chile hay más capital nacional que ocupa ese lugar, en Uruguay no sé, en Brasil están mezclados.
Todos estos elementos son la base general de la acumulación de capital en estos ámbitos nacionales que tiene todas estas barreras al desarrollo de las fuerzas productivas. Primero porque la industrialización por sustitución de importaciones es vista como si fuera un desarrollo de las fuerzas productivas, y en realidad eso libera a los capitales concentrados que operan en el mercado mundial de seguir desarrollando las fuerzas productivas porque toman su chatarra y la pueden seguir usando. Segundo porque para sostener la acumulación de estos capitales se necesita la presencia de los pequeños capitales, y estos pequeños capitales no son portadores del desarrollo de las fuerzas productivas, ni nunca lo van a ser, ya quedaron atrás en ese desarrollo. Y tercero porque las formas de apropiación de la renta de la tierra, sea por impuestos a la importación, sea por sobre-valuación de la moneda, hacen que el precio interno de las mercancías portadoras de renta esté por debajo del precio del mercado mundial, y entonces la inversión de capital sobre tierras que podrían ser suficientemente rentables a los precios del mercado mundial, no lo son a los precios más bajos internos, así como inversiones intensivas de capital sobre la misma tierra que podrían sostener una productividad del trabajo suficiente a los precios del mercado mundial, no lo sostiene a los precios internos. Entonces hay una limitación a la aplicación intensiva y extensiva de capital agrario y minero sobre la tierra, y eso repercute en la participación de este proceso nacional de acumulación de capital en el desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo, en tanto no están a la vanguardia del desarrollo de la productividad del trabajo de esas ramas.
HI: ¿Por qué entonces los ciclos económicos son tan marcados en nuestro continente?
JIC: En primer lugar, todo proceso de acumulación de capital está sujeto a procesos de carácter cíclico que culminan en crisis de superproducción general, más agudos, menos agudos, y solo como simple observación, hay registros de movimientos cíclicos con una duración de cinco años, con una duración de diez años, y entonces hay grandes crisis que quedan como hitos históricos que son distintas que las otras crisis, como es la crisis de 1890, la de 1930, y la de la segunda mitad de la década del 70 que toca fondo en el principio de los 80, y que marcan transformaciones sustanciales en las condiciones generales de la acumulación de capital.
Una particularidad respecto a lo que ocurre después de la crisis de los 80, es que los movimientos de cinco años se hacen mucho más tenues y quedan movimientos de 10 años que son crisis en el año 81-82, 91, 2001 y 2008, esta última es un caso un poco más corto. Entonces, la acumulación de capital necesariamente tiene esta forma. Tienen fases de auge y fases de estancamiento y contracción que culminan con crisis de superproducción general.
Con la crisis de los 80s hay un cambio en las condiciones generales de la acumulación de capital en el mundo a partir de la nueva división internacional del trabajo, las especializaciones nacionales y demás, y que la particularidad que tiene esa crisis, es que normalmente las crisis más agudas arrancaban como una crisis del movimiento del capital prestado a interés, el capital ficticio, la caída de la bolsa, y después alcanza una manifestación abierta en que sobra producción. La particularidad de esta crisis, es que lejos de haberse liquidado esos capitales, se supera la inminencia de la superproducción vía la expansión del crédito, y eso se viene renovando desde principios de los 80. Cada vez que se estrangula la expansión del crédito vuelve a ponerse de manifiesto la crisis de sobre-producción. El último proceso después de 2008 ya ni siquiera está cubierto con la emisión de crédito con deuda, sino con emisión de dinero.
Sobre la base de ese movimiento cíclico general, los países latinoamericanos tienen un elemento agregado, pues ocurre algo muy visible en la producción agraria y minera. Cuando viene la fase de auge en el mercado mundial, sube la demanda por las materias primas y la producción de esas materias primas tiene una restricción a la velocidad con la que puede subir, porque la producción agraria tiene ciclos productivos muy largos, y en consecuencia cuando se expande la necesidad solvente porque está en expansión la economía mundial sube la demanda por estas mercancías y la producción no puede responder de manera inmediata porque hay estacionalidad y ciclos de producción bastante largos. En el caso de la minería esto está ligado a qué si hay que incorporar nuevos yacimientos, primero hay que descubrirlos y ponerlos en condiciones; si hay que desarrollar una tecnología nueva porque el precio más alto permite hacerlo entonces eso también lleva tiempo.
En el caso de la carne vacuna hay un agregado a la oscilación y es que para aumentar la producción hay que empezar por restar una parte de lo que se estaba vendiendo porque hay que pasar vaquillonas que se estaban vendiendo al rodeo de cría. Eso agudiza el movimiento. Los precios suben más todavía en el mercado mundial porque no hay posibilidad de satisfacer esa demanda y entonces la renta sube más.
Cuando en la unidad mundial llega el momento de la baja, ocurre el movimiento inverso. En primer lugar empiezan a caer los precios de las mercancías agrarias y mineras, pero restringir la producción agraria y minera no es posible hacerlo a la velocidad de la producción industrial, entonces se agudiza más la caída de los precios de las materias primas, que son más fluctuantes que las mercancías elaboradas, porque cuanto más elaborada la mercancías hay una parte mayor de su valor que no está sujeto a fluctuaciones naturales ni a este tipo de circunstancias. A esto se le agrega además la accidentalidad natural en la producción agraria, que si coincide positivamente multiplica la renta y si coincide negativamente hace más aguda la contracción.
Con esa determinación lo que uno tiene son procesos nacionales de acumulación que necesariamente van a presentar fluctuaciones muy agudas. ¿Qué ocurre cuando viene una fase de suba de la renta? En primer lugar se va a expandir la producción interna porque para apropiarla el capital industrial tiene que aumentar la producción interna. Como se va a expandir la producción interna va a subir la demanda de fuerza de trabajo y en consecuencia van a subir los salarios; como hay una masa de renta mayor el Estado tiene que actuar más manifiestamente en la apropiación de la renta. Entonces son los momentos en que según el momento histórico y según la magnitud de esa renta cabe tomarla vía impuestos a la exportación o incluso a través del monopolio estatal del comercio. Con la expansión de la producción se expande la masa de pequeños capitales nacionales, momento de auge para la producción interna.
Cuando la renta no está en expansión, y más aún cuando está en contracción, ocurren todos los fenómenos inversos. Se va a achicar la escala de la producción social dentro del ámbito nacional, hay un fuerte estrangulamiento respecto de la posibilidad de importar (porque se importa contra lo que se exporta y lo que se exporta perdió proporcionalmente más agudamente su precio en el mercado mundial). Como consecuencia es un momento en el cual va a contraerse la producción interna, va a disminuir la demanda de fuerza de trabajo, van a caer los salarios, va a haber liquidación de pequeños capitales, y una parte de esa liquidación es un proceso de centralización del capital donde ramas de la producción donde antes había pequeños capitales ahora son absorbidas por capitales mayores. La escala de los capitales nacionales se hace insostenible.
HI: Volviendo a la pregunta inicial ¿Cómo se relaciona este proceso general con los ciclos políticos, y en particular con la oleada reciente de gobiernos progresitas?
JIC: Entonces, ¿qué forma política toma esta forma peculiar nacional de proceso de acumulación de capital? Cuando la renta inicia un movimiento de suba, que la economía nacional va a estar próspera, va a aumentar la demanda de fuerza de trabajo, va a aumentar con esa demanda los salarios. La forma del aumento de la demanda de fuerza de trabajo que es portadora de un aumento general de salarios es que las organizaciones sindicales tienen fuerza y entonces es un momento en el cual el proceso se va a expresar en las organizaciones sindicales actuando a través de acciones directas, a través de huelgas, a través de los convenios colectivos de trabajo, y eso es lo que se va a reflejar en una suba de salario, mejora en las condiciones de trabajo, disminución de la venta de la fuerza de trabajo por debajo del valor, que tiene formas de precariedad y demás, y eso lo va a expresar un gobierno que aparece como progresista, que aparece como afirmando la autonomía nacional porque el Estado tiene que estar manifiestamente actuando ya que ahora hay que apropiar esa masa de renta que no puede fluir por los canales simples como cuando la renta era menor.
¿Qué pasa cuando se entra en la fase de contracción? Viene una fase en la cual se va a contraer la producción, aumentar el desempleo, bajar el salario. Las organizaciones sindicales pierden fuerza. La expresión en Argentina es que la CGT anunció que iba a hacer un paro nacional hace 4 meses y lo tuvo que fijar para el 6 de abril porque cuando estaban en la plaza les empezaron a gritar “póngale fecha, póngale fecha”. El anterior Ministro de Economía ni bien asumió dijo, “acá va a haber que elegir entre empleo y salario”. Si el obrero tiene que aceptar la baja de salario o el empleo quiere decir que no tiene la fuerza para mantener ambos. Y como la renta está contraída, o está estrangulándose, es el momento en el cual para sostener la unidad en la acumulación de capital hace falta el endeudamiento público externo. Cuando la renta es próspera, entonces los Estados nacionales pagan. No es tan universal esto, tan general, pero es el caso de la Argentina. Y se da este contraste que muestra justamente que no son dos modelos contrapuestos sino que son dos caras de una misma moneda, dos momentos de esta unidad. Cuando uno mira qué pasa con la deuda pública externa en Argentina, ve que cuando están los gobiernos liberales o neoliberales la deuda crece y hay un flujo de fondos hacia la Argentina por el crecimiento de la deuda. Y cuando están los gobiernos progresistas, más o menos progresistas, desarrollistas, pero desarrollistas no del neo-desarrollismo como se llama ahora, sino de fines del 50 y principios del 60, son los que pagan la deuda.
Y este proceso se va reproduciendo bajo estas formas cíclicas lo que determina que aparezcan dos expresiones políticas que parecen ser contrapuestas y que en realidad lo que hacen es reproducir la unidad de esta forma de acumulación de capital.
La superación de esta forma de acumulación, y acá voy a plantear una condición absolutamente general y por lo tanto lejos está de cobrar forma concreta, pasa por la centralización, la apropiación de toda la renta para ser convertida en un capital que opere en una escala que le permita competir en el mercado mundial como un capital de propiedad del Estado. Así como esto implica la abolición de la propiedad privada sobre la tierra, implica la liquidación de los pequeños capitales y de los fragmentos de capital extranjero que opera en pequeña escala. Con lo cual la forma política de esto es una revolución social, lo que no implica la superación del modo de producción capitalista, sino la transformación de este proceso nacional de acumulación que es la negación del desarrollo de las fuerzas productivas en uno que sea portador de ese desarrollo. Eso solo lo puede expresar un partido de la clase obrera que se reconozca como un partido revolucionario. Para el caso de Argentina el desarrollo de la potencialidad nunca ha llegado a tomar estas formas concretas y eso se refleja en que la organización política de la clase obrera Argentina, especialmente aquella parte de la clase obrera que hace el trabajo más simple y que hace el trabajo dentro del sector industrial, tiene como eje principal de organización el movimiento sindical. En caso de la Argentina, el peronismo es su movimiento. Formalmente se tiene que presentar como partido, pero se reconoce siempre históricamente como un movimiento policlasista. Y en una época anterior a que la fuerza de trabajo se remunerara manifiestamente por debajo del valor, se decía, la columna vertebral del peronismo es el movimiento obrero. La lucha por la reproducción inmediata de las condiciones de venta de la fuerza de trabajo está puesta como el objetivo máximo que se puede alcanzar y eso se expresa políticamente en el progresismo.
¿Qué pasa con todo este movimiento? Cada vez se deteriora más esta base de acumulación. Por eso es que empieza a sostenerse en la venta de la fuerza de trabajo por debajo del valor. Cada vez la brecha que hay que superar de productividad del trabajo respecto de la que rige la unidad mundial es mayor. La renta de la tierra a veces tiene procesos de fuerte expansión como en la década del 2000, creció a partir del año 2003, tuvo un paréntesis con la crisis del 2008, y se sostuvo hasta hace poco y aún no cayó hasta los niveles del 90. Pero esto es una forma de acumulación que para estar próspera necesita que la renta esté creciendo. Aunque mas no sea simplemente, porque si no crece la renta no se puede expandir la escala de acumulación y no se puede absorber la fuerza de trabajo que llega al mercado. Entonces se estanca y el fenómeno es que como cada vez le es más difícil reproducirse hay un estancamiento en la masa de valor que producen estas economías nacionales. En Brasil esto también está manifiesto, y se compensa por la vía de la venta de la fuerza de trabajo por debajo de su valor.
HI: Tomando estos elementos ¿por qué la última fase progresista dura tanto tiempo?
JIC: Hay una circunstancia en la acumulación mundial de capital que es la expansión de la producción de China, que pasa de tener una superpoblación latente campesina a una población obrera en activad con una intensidad del trabajo ferozmente alta y una jornada laboral prolongada (12, 14, 16 horas) que necesita multiplicar su alimentación, sino no puede sostenerse. Entonces eso hace que suba fuertemente la demanda de alimentos y materias primas en general. Uno puede decir que desplaza a otros obreros, lo que pasa es que desplaza a otros obreros que relativamente tenían en su consumo una parte más chica de alimentos. Además esto se sostiene sobre la base de una bruta superproducción en China que se está vendiendo a base del endeudamiento en Estados Unidos, entonces hay una expansión de la producción que se sostiene sobre la apariencia de haber realizado plusvalía que no está realizada.
Lo que sucedió, esquemáticamente, fue que para fomentar el crecimiento de la economía norteamericana y el consumo el gobierno federal baja los impuestos para que haya más consumo, la masa de riqueza es la misma, la cuestión es si la gestiona o no el Estado. Como no la gestiona el Estado va al consumo de medios de vida, ese consumo está alimentado por las compras a China, que se le paga con esta porción de riqueza que quedó en manos de la clase obrera (por la reducción de impuestos). Los capitales de China o son del Estado o tiene participación el Estado o pagan impuestos, esos impuestos van al Estado nacional chino, y este le compra títulos de deuda al gobierno federal de los EEUU que tiene déficit porque bajó los impuestos. Pero esto no se puede hacer con todo el valor, un parte tiene que estar efectivamente realizado, la parte que repone el capital tiene que estar realizado, pero la plusvalía que no hace falta para la acumulación, que además se está estrangulando, parece que se hubiera realizado pero en realidad el comprador pagó con lo mismo que le prestaron para que pudiera pagar.
La acelerada expansión de la producción en China sumado a que se empiezan a utilizar materias primas agrarias como fuente de energía, como combustible, provoca la suba de los precios agrarios ferozmente. Además, en el movimiento general, esto viene acompañado con un proceso de devaluación del dólar. Los precios de las ramas primarias suben porque están expresados en el mercado mundial en dólares, y como cada dólar representa menos valor que antes necesitas más dólares, entonces nominalmente los precios primarios suben, al tiempo que los precios industriales no suben porque sube fuertemente la productividad del trabajo y están abaratados por el bajo precio de la fuerza de trabajo. Entonces los precios industriales suben muchísimos menos que las mercancías agrarias y mineras, y eso se extendió durante un período particularmente largo. Con la crisis de 2008 queda manifiesto que ya no hay para seguir sosteniendo la expansión, y empieza esta situación indefinida, de que sigue siendo alta la renta de la tierra, pero para sostener el proceso hace falta que crezca más.
Lo que se ve, en el caso de la Argentina es muy notable, es como el gobierno progresista trata de empezar a ser la expresión de la fase que viene. Empieza a tomar crédito porque tiene que pagar y no tiene con qué, empiezan a caer los salarios, o tratan de que caigan los salarios. Además la sobre-valuación de la moneda nacional como forma de apropiar renta, para un país que tiene producción industrial, tiene el doble filo de que te abarata por un lado pero no te permite competir. En Argentina cuando la resolución 125 (en 2008) que subía los impuestos a la exportación, el gobierno es derrotado en la lucha con los terratenientes gracias a que los terratenientes habían sido los beneficiarios del momento anterior con el mismo gobierno, y entonces como no pueden seguir apropiando renta vía retenciones empiezan a sobrevaluar la moneda. Con esto les entra la contradicción, porque con la moneda subvaluada la producción interna tenía la protección de la subvaluación, pero con la moneda sobrevaluada empiezan a entrar mercancías externas. Entonces la forma necesaria que toma la resolución de esa contradicción tiene un nombre y apellido que es Guillermo Moreno, que era el Secretario de Comercio, que lo hace es decir “acá no entra nada, vos no podes importar”.
Y toma esa forma política porque si uno plantea que la forma nacional de la acumulación es la que determina la conciencia y la voluntad de los sujetos políticos de ese ámbito nacional, como el que está expresando la fase que está naciendo y el que está expresando la fase que está muriendo hacen lo que hay que hacer, uno para morir y el otro para ascender, y como los individuos que expresan la fase de ascenso de cualquiera de las dos formas no pueden expresar la fase de caída, es necesario el recambio político dentro de la misma línea, pero el primero es una figura política y el último es un infeliz, es un individuo al que se le van las cosas de las manos. Axel Kicillof fue un poco una excepción, pero hay un montón de ejemplos en la historia Argentina donde uno dice “pero este se quiere caer”, y el kirchnerismo en la elección de sus candidatos pareciera que estaba eligiendo porque querían perder. Yo creo que consciente o inconscientemente querían perder.
Nota:
(1) Ver de Juan Iñigo Carrera (2007) “La formación económica de la sociedad Argentina. Volumen 1: Renta agraria, ganancia industrial y deuda externa. 1882-2004”. Buenos Aires, Imago Mundi. En http://cicpint.org/es/inigo-carrera-juan-2007-la-formacion-economica-de-la-sociedad-argentina-imago-mundi/

Los niños que cruzan la frontera viven "una pesadilla llena de horrores reales"


Entrevista con la escritora mexicana Valeria Luiselli
Democracy Now!

Mientras el presidente Trump sostiene su promesa de aplicar mano dura contra la inmigración y contra los inmigrantes que viven dentro de Estados Unidos, nos ocupamos de un nuevo libro considerado por el periódico Texas Observer como “el primer libro de lectura obligatoria en la era Trump”. Su autora es la escritora Valeria Luiselli nacida en México y una de las jóvenes escritoras mexicanas más aclamadas del momento. Acaba de trabajar como intérprete voluntaria para decenas de menores centroamericanos migrantes que están en Estados Unidos, tras haber arriesgado sus vidas en el cruce de México en busca de refugio.
AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now!, democracynow.org, soy Amy Goodman. Pasamos ahora a comentar un libro que ha sido publicado recientemente, calificado por la revista ´The Texas Observer´ como la primera lectura imprescindible en la era Trump. El libro se titula Los niños perdidos: un ensayo en 40 preguntas, de la escritora mexicana Valeria Luiselli, una de las más reconocidas entre la generación de escritores jóvenes mexicanos. Recientemente se desempeñó en Estados Unidos como intérprete voluntaria para docenas de niños migrantes procedentes de América Central que arriesgaron sus vidas cruzando México en busca de refugio en Estados Unidos. El libro comienza con la primera pregunta que Luiselli debe dirigir a cada niño al que ayuda en los tribunales de inmigración: ¿Por qué viniste a Estados Unidos? El libro ha sido publicado al mismo tiempo que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha prometido impulsar medidas severas contra los inmigrantes indocumentados en Estados Unidos. Valeria Luiselli, estamos muy contentos de que esté con nosotros. Empecemos por el título del libro en su edición en inglés: “Dime cómo acaba”. ¿Por qué tituló así su libro?
VALERIA LUISELLI: Bueno, mi hija de ahora siete años, pero que tenía cinco cuando empezó la crisis, me pregunta a menudo: “Dime cómo acaba esta historia”. Entonces, su pregunta es de alguna manera el leitmotiv que regresa siempre en el libro para recordarme a mí y recordar también al lector que realmente no hay un final, que la historia no acaba, la historia sigue y sigue. Y todos esperamos que algún día acabe bien, pero ahora no se ve claro ese final.
AMY GOODMAN: Cuéntenos cómo comienza la historia de estos niños. Se encuentran en un tribunal de inmigración y usted les pregunta por qué vinieron a Estados Unidos.
VALERIA LUISELLI: Sí, bueno, ahí empieza la batalla legal que tiene que enfrentar los niños. Antes de esa batalla legal, por supuesto, está el proceso mismo del viaje, que es no solo difícil, sino realmente traumático: una pesadilla llena de horrores reales y de amenazas que se transforman en agresiones en la mayoría de los casos. Después está la llegada a la frontera, a través de la cual cruzan los niños para entregarse a las patrullas fronterizas, a migración, sabiendo que los niños rara vez pueden cruzar solos el desierto. Son las patrullas fronterizas quienes los reciben. Allí tienen una entrevista, los meten a lo que se conoce comúnmente como “la hielera”, que es un cuarto a temperaturas frígidas donde los niños reciben un trato francamente vergonzante. Después del tiempo que pasan ahí son llevados a un albergue donde pueden ya tener un contacto más constante con sus familiares –si es que tienen familiares en Estados Unidos–, hasta que por fin puedan llegar a casa de sus familiares. A esa casa llega el primer citatorio, los cita la corte de migración. En esa primera cita que tienen con un juez, llegan a la corte y en ella hay organizaciones civiles esperando a los niños que llegan a su cita para cacharlos de algún modo y decirles: “Nosotros podemos ayudarlos, podemos conseguirles abogados que trabajen pro bono, de modo gratuito para ustedes”. Para ello se hace una entrevista, una entrevista basada en una serie de preguntas. Yo usaba un cuestionario de 40 preguntas, pero el cuestionario va cambiando. En ese cuestionario básicamente recogemos la historia de los niños para armar un caso que después un abogado pueda decidir, tomar y representar para conseguirle al niño algún tipo de alivio migratorio.
AMY GOODMAN: ¿Qué edades tienen estos niños?
VALERIA LUISELLI: Los niños son de todas edades. Yo he entrevistado a niñas de cinco, seis, siete años, en la corte. Yo nunca he visto a ningún bebé en la corte, pero sé que algunas personas con las que he trabajado me han contado que han tenido que representar a niños de dos años, niños que todavía no están en edad de hablar siquiera. La gran mayoría son niños adolescentes, varones adolescentes. No sé si es porque son los que más sobreviven al viaje. Yo creo que es una mezcla de dos factores: que son, digamos, los más fuertes para sobrevivir a las atrocidades del viaje, pero también son los niños en la franja de edad más vulnerable a ser reclutados por las gangas o las pandillas, por lo que son los que más tienen que huir.
AMY GOODMAN: ¿Y qué pasa con la niñas y los adolescentes? ¿Qué pasa con ellas? Usted incluye algunas estadísticas horribles en su libro.
VALERIA LUISELLI: Pues sí, la gran mayoría de las mujeres, niñas o adolescentes, que hacen el viaje a Estados Unidos son violadas en algún momento del viaje. La estadística es efectivamente un horror: 8 de cada 10 mujeres y niñas son violadas a lo largo de su viaje a través de México, a través de las fronteras centroamericanas que tengan que cruzar: si vienen de Honduras o de El Salvador; si vienen de Guatemala, solo digamos la frontera de México, y luego a través de México y Estados Unidos. Y cuando no son violadas, muchas veces sufren otro tipo de abusos y horrores. La gran mayoría de los niños que llega a Estados Unidos llega en un estado de trauma.
AMY GOODMAN: ¿Y qué pasa con ellos después? ¿Qué ocurre en los tribunales? ¿Quién toma las decisiones?
VALERIA LUISELLI: Bueno, después de lo que yo relataba hace rato, –después de la estancia en la hielera, el paso al albergue, la llegada por fin a casa de algún familiar–, cuando empieza por fin el proceso legal contra ellos, básicamente tienen veintiún días para encontrar un abogado que los defienda de una orden de deportación. En esos veintiún días tienen que encontrar una escuela que los acepte. Para que sean candidatos a cualquier tipo de ayuda migratoria tienen que demostrar que están en una escuela, por ejemplo. Entonces, ahí hay otro nivel de dificultad porque muchas escuelas en zonas del país a las que han llegado un número mayor de estos niños, esas escuelas de esas zonas han tratado muchas veces de cerrar sus puertas a los niños. De hecho, hubo varios escándalos graves este año en escuelas de Long Island –donde yo trabajo, por cierto–, porque las escuelas no estaban admitiendo niños y estaban ilegalmente diciendo a los padres de esos niños que necesitaban papeles, lo cual no es cierto. Ningún niño necesita en ese estado demostrar papeles ni nacionalidad ni mucho menos, para tener el derecho básico a una educación. Entonces, los niños tienen que demostrar que están en la escuela, y tienen que básicamente armar un caso, en donde su historia y los horrores de los cuales huyen justifique la necesidad y la urgencia del asilo o de alguna otra forma de alivio migratorio. Es una paradoja extraña que el que entrevista a los niños de alguna manera necesita escuchar lo peor posible para saber que ese niño tiene el derecho a armar un caso.
AMY GOODMAN: ¿Con qué frecuencia son rechazados? ¿Con qué frecuencia son aceptados?
VALERIA LUISELLI: Mira, los números que se van recogiendo, o que se han recogido en estos años, indican que los niños que consiguen abogado tienen casi un 100% de probabilidad de poder quedarse. Es decir, lo más importante es poder conseguir un abogado. Por eso, el trabajo de las organizaciones civiles es tan importante, y el apoyo ciudadano a esas organizaciones es tan importante, porque mientras más apoyemos a las organizaciones, ya sea a través de donaciones, a través de voluntariados, más aumentamos la probabilidad de que haya abogados que decidan adoptar casos de niños y que esos niños entonces consigan quedarse. Pero si un niño no consigue un abogado, su probabilidad de poder quedarse aquí es muy, muy baja. No hay números claros sobre cuántos de los niños que han llegado se han podido quedar y cuántos no. Yo he leído reportes que dicen cosas muy distintas, pero lo que está claro es lo que estoy diciendo sobre los abogados. Los únicos niños que son deportados inmediatamente, en las primeras 24 o 48 horas, son los niños mexicanos. Los niños mexicanos no tienen derecho ni siquiera a defender su caso en una corte.
AMY GOODMAN: Usted comenta que a algunos niños se les niega el ingreso en la escuela, que se les dice que necesitan papeles para ello. ¿Ha intervenido usted alguna vez? ¿Quién interviene? Y, ¿con qué frecuencia se consigue que esos niños puedan ir a la escuela?
VALERIA LUISELLI: En el condado de Nassau, [estado de Nueva York] hubo un escándalo público hace unos años, porque las escuelas del condado de Nassau estaban haciendo eso. Pero personas –yo me imagino, del Departamento de Educación–, intervinieron en esas escuelas, hubo presencia de los medios denunciando la situación y ahora, supuestamente, las escuelas están abriendo sus puertas a todos los niños. Pero es relativamente incierto. Es decir, por ejemplo Manu, que fue el primer niño que yo entrevisté en la corte, y un niño con el que todavía tengo una relación cotidiana porque sigo traduciendo para él en su caso con sus abogados, y además es uno de los miembros jóvenes de la organización que tenemos en la Universidad Hofstra´The Teenage Immigrant Integration Association´, él por ejemplo, tuvo que salir de Hempstead High School, porque lo estaban acosando miembros de un gang. Y entonces, trató de meterse a una escuela en Long Beach, en donde no lo aceptaron, le dijeron que necesitaba tomar clases de inglés primero, y entonces se metió a clases de inglés. Luego, yo llamaba a la escuela Long Beach periódicamente, para decirles: "Os tienen que aceptar. Es decir, no pueden simplemente no aceptar, no es legal no aceptar a un niño", y nunca nadie me hizo caso en el instituto de secundaria de Long Beach. Luego, lo intentamos su tía y yo en varias escuelas. Ella no habla inglés, entonces, digamos que ella conseguía datos de una escuela que los interesaba y yo hacía la llamada y llamamos a varias escuelas en Long Island, escuelas especializadas técnicas, escuelas de secundaria también, y nunca nos dieron cita, nunca nos dieron nada. Las escuelas mismas no están siendo nada receptivas. Manu, hasta la fecha, no va a la escuela. Creo que va a tratar de meterse a unas clases nocturnas. Mientras tanto, está viniendo a Hofstra a tomar clases de inglés.
AMY GOODMAN: Hablemos sobre el lenguaje. Usted afirma que, por primera vez en mucho tiempo, las élites culturales y liberales, así como la población en general en Estados Unidos, parecen estar bastante más preocupadas por este asunto. Ese es el tipo de alivio al que se refiere cuando habla de los activistas que defienden a los inmigrantes, lo cual a algunos les puede sonar algo extraño. ¿Podría explicar esto?
VALERIA LUISELLI: Claro, nadie está aliviado de que Trump esté ahora sentado en la silla presidencial; a nadie nos trae alivio, a nadie nos trae paz, sino lo contrario. Bueno, supongo que hay gente a quien sí le trae paz. A lo que me refiero con eso es que para quienes desde hace años nos preocupa el tema de la inmigración, el hecho de que Trump haya hablado y siga hablando con tanta demencia y violencia en contra de las poblaciones migrantes, ha puesto sobre la mesa y en primer plano el tema de las migraciones, el tema de los refugiados, sean niños, sean refugiados de Centroamérica, sean de otras partes del mundo. Eso es un avance, en el sentido de que, quienes trabajamos en inmigración directamente, tenemos muchísimo más apoyo de la sociedad civil. Pienso, por ejemplo, en la reacción de la sociedad civil ante las protestas de los aeropuertos después de la prohibición a los musulmanes y cómo la sociedad civil no solo se presentó y estuvo físicamente en los aeropuertos, pero además hubo millones de donaciones al ACLU, y cómo el ACLU recogió 25 millones de dólares en un fin de semana, gracias a los cuales pudo contratar a 200 abogados más durante la siguiente semana. Digamos, ese tipo de procesos donde la sociedad civil se involucra profundamente, o más profundamente, con lo que las instituciones o las organizaciones hacen básicamente solos siempre es importantísimo. Y yo creo que ese es un cambio fundamental que se ha visto en los últimos meses.
AMY GOODMAN: ¿Podría comentar la relevancia de que su libro esté siendo publicado justo a comienzos de la era Trump? La revista ´The Texas Observer´ lo ha calificado como la primera lectura imprescindible en la era Trump. ¿Qué impacto espera que cause su libro, especialmente cuando usted hace referencia a la estructuración del lenguaje y a desafiar el lenguaje utilizado para describir a los inmigrantes?
VALERIA LUISELLI: Cuando yo escribí ese libro, Trump todavía era un señor raro que había sido un celebrity de la televisión, todavía ni siquiera figuraba en nuestra conciencia como un posible presidente de este país, o al menos en la mayoría de nosotros. Entonces, cuando yo escribí este libro, lo escribí en contra de las políticas casi siempre ignoradas por los medios de comunicación masivos de la administración de Obama, políticas que afectaron profundamente y de forma muy negativa a comunidades migrantes. La reacción de la administración de Obama, la reacción de Washington ante la crisis migratoria de cientos de miles o decenas de miles, y luego, eventualmente, más de 100.000 niños centroamericanos que llegaban solos a la frontera, fue una reacción francamente avergonzante, poco humana. Básicamente crearon un grupo de casos, un docket, que se llama: los niños que antes tenían un año para conseguir un abogado y defenderse de la deportación ahora tenían solo veintiún días para conseguir un abogado. Además de que todos han hecho la vista gorda con el tema profundamente injusto de que la ley actual protege a todos los niños del mundo y los hace candidatos al asilo, y excluye a los niños mexicanos, porque Bush en 2007 hizo una enmienda a esa ley, tal que excluyan niños de países con fronteras colindantes a Estados Unidos. Osea, niños canadienses o niños mexicanos, pero realmente solo niños mexicanos, porque nunca hemos sabido de un niño canadiense que trate de emigrar a Estados Unidos. Entonces bueno, todo el mundo ignora eso; eso se sigue ignorando hoy en día por ejemplo, el por qué esa ley excluye a los niños mexicanos. Y, desafortunadamente, todo lo que yo escribí, pensando que era un problema, de algún modo digamos circunscrito a un momento y a unas decisiones mal tomadas de una administración, se volvió ahora mucho más relevante, todo lo que yo denunciaba se volvió ahora peor, digamos, peor y más ominoso. Entonces, sí, de alguna manera paradójica, rara y siniestra este libro es mucho más pertinente ahora de lo que era cuando yo lo escribí. Pertinente porque los tiempos cambiaron para peor. Pero también pertinente porque es un libro que de algún modo muestra mi profunda creencia y entusiasmo por las organizaciones civiles y su poder para cambiar poco a poco las cosas. Entonces, es un libro que no ofrece soluciones pero que sí habla del trabajo de las organizaciones civiles, y creo que hoy en día también es mucho más visible, importante, y hasta cierto grado ha sido más exitoso el papel de las organizaciones civiles en este país.
AMY GOODMAN: Quiero que hablemos sobre lo que está pasando en México, recientemente hemos informado del asesinato del periodista Maximino Rodríguez. Lo que lo convierte en el cuarto periodista asesinado en tan solo seis semanas. Rodríguez, que informaba sobre corrupción policial para el Colectivo Pericú, fue asesinado el 14 de abril en la ciudad de La Paz, en México, uno de los países con la mayor tasa de asesinatos de periodistas. ¿Conoce este caso? ¿Cuáles son las implicaciones de que México sea un país tan peligroso para los periodistas?
VALERIA LUISELLI: Sí, por supuesto que supimos de este caso como cada semana prácticamente sabemos de un caso más de un periodista asesinado. Hace un par de semanas fue en Chihuahua, esta semana en La Paz; Veracruz es uno de los estados digamos más infestados por el cáncer de los carteles y de un gobierno local profundamente corrupto. Por suerte, fue aprehendido por fin Duarte, el ex gobernador del Estado, un criminal absoluto. Pero lo que sucede en México es que en algún momento nos quedamos sin ley, o hay leyes pero las leyes no se aplican, y hay un grado de impunidad a todos los niveles, sobre todo los niveles más altos, que hace que el país simplemente no pueda salir de donde está, estamos como atorados en un ciclo infernal desde hace años, básicamente desde que entró Calderón y declaró la guerra del narco. No hemos podido salir de ahí. Y no se ve claro cuándo podremos salir de ahí, no se ve claro cómo rearmar un país en donde se perdió el ejercicio básico de la ley.
AMY GOODMAN: ¿Y cómo cree que las políticas de Estados Unidos afectan a México?
VALERIA LUISELLI: Siempre. No solo somos los vecinos de Estados Unidos, sino que tradicionalmente, el involucramiento de EE.UU. con los países en el mundo, pero, para hablar solo de América Latina, ha sido muchas veces un involucramiento muy nocivo. En cada golpe de Estado, en cada gobierno militar asesino, en cada, digamos, desastre y principio de derrumbe de procesos democráticos, ha estado detrás la CIA. Esto no me lo estoy sacando de la manga: si revisas, por ejemplo, la guerra civil en El Salvador, estaba la administración de Reagan detrás, básicamente, de financiar al gobierno militar que después masacró a su gente y que fue responsable de que tuviera que irse casi un quinto del país afuera de El Salvador huyendo de un gobierno militar que los estaba asesinando.
Las dictaduras en el Cono Sur, los golpes de Estado, la situación en Colombia... Yo cada vez que leo un periódico donde –últimamente, por ejemplo–, dicen que la CIA se quiere comprometer más a fondo con la guerra contra las drogas en México; espero realmente que no, que se mantengan lejos y fuera porque es el principio del final, si la CIA empieza a financiar. No es que no los estén financiando ya.
Entonces, bueno, el involucramiento de Estados Unidos es profundo, y parte de lo que argumento en "Tell me how it ends" (Los niños perdidos) es que tiene que haber una admisión de responsabilidad histórica compartida entre Estados Unidos, México, y los países del Triángulo del Norte. No tiene toda la culpa Estados Unidos, por supuesto: ahí está México con su incapacidad de gobernarse a sí mismo siquiera, y digamos, el desastre que permitió el gobierno mexicano con el poder que ahora tienen los carteles de droga, y por supuesto, los gobiernos del Triángulo del Norte, que son igualmente corresponsables de todo lo que está sucediendo. La cuestión es que haya una admisión de responsabilidad histórica y actual con lo que está sucediendo.
AMY GOODMAN: ¿Ha fortalecido Trump a Peña Nieto ante los ojos de los mexicanos, o lo ha debilitado? Peña Nieto ha dicho que no va a financiar el muro, pero recibió a Trump cuando este era candidato, lo que según muchos hizo que Trump fuera visto como alguien que tenía el potencial de ser presidente, porque tuvo esta oportunidad de reunirse con un jefe de Estado extranjero. Esa noche Trump fue a Phoenix (Arizona), y dio uno de los discursos más racistas en contra de los inmigrantes de su campaña.
VALERIA LUISELLI: Sí, Peña Nieto es insalvable, en el sentido de que yo creo que ningún presidente mexicano ha tenido tan poco apoyo ciudadano, y no lo merece. Yo creo, francamente, que Peña Nieto debería estar en la cárcel, no por lo que ha hecho y no ha hecho durante su presidencia, sino por las atrocidades de Atenco cuando él era gobernador en el Estado de México. Pero bueno, más allá de eso, sí puede que hasta cierto punto Peña Nieto haya recibido apoyo en algunas de sus posteriores reacciones a las declaraciones de Trump sobre el muro, porque en efecto, salió a defender la dignidad bastante rota de México y a decir que los mexicanos no pagarían por el muro. Pero como bien dices, ya había recibido antes a Trump por órdenes o por plan de [Luis] Videgaray, que era su ministro de economía en ese momento. Eso fue una gran derrota para los mexicanos, es decir, que nuestro presidente hiciera más presidenciable a un candidato que nos había humillado constantemente durante toda su campaña y que luego, esa noche, efectivamente, fue a Arizona y dio uno de los discursos más violentos y humillantes para los mexicanos. Por suerte, le queda muy poco tiempo a Peña Nieto. No es que tengamos muchas buenas opciones visibles enfrente.
AMY GOODMAN: Finalmente, su libro anterior era de ficción, ahora ha pasado a escribir no ficción. ¿Por qué?
VALERIA LUISELLI: Bueno, yo empecé como escritora de no ficción. Mi primer libro, que se llama Papeles falsos en español y "Sidewalks" en inglés, es un libro de ensayos sobre la extranjería, los exilios, los desplazamientos, la traducción precisamente... Solo que es un libro mucho más lírico, un ensayo mucho más lírico, una aproximación a escritores exiliados, a procesos lingüísticos en poemas de escritores bilingües o trilingües; es una cámara distinta a un problema de algún modo compartido. Luego, este libro también tiene algún precedente en mi carrera como escritora, como académica, como estudiante. Mi tesis de licenciatura –yo estudié en la UNAM en México, antes de venir a estudiar un doctorado aquí en Columbia–, y en la UNAM en México me licencié con una tesis de licenciatura sobre migración precisamente, era una crítica bastante mal escrita a John Rawls, desde el punto de vista de la inmigración ilegal. Entonces, bueno, desde entonces –tenía veinte o veintiún años cuando escribí esa tesis–, el tema de la inmigración me apasionaba y me ocupaba. Y este libro, de algún modo, es un desarrollo natural de muchos procesos distintos que he ido trabajando y desarrollando a lo largo de mi vida.

Fuente: http://www.democracynow.org/es/2017/4/18/escritora_mejicana_valeria_luiselli_los_ninos

Mientras más loco Trump, más en serio lo toma el mundo



Robert Fisk
Mientras más peligroso se vuelve el chiflado presidente estadunidense, más sano cree el mundo que está. Basta con mirar la mitad inicial de sus primeros 100 días en el cargo: los frenéticos tuits, las mentiras, las fantasías y valoración de sí mismo de este líder misógino del mundo occidental nos tenían pasmados a todos. Pero en el momento en que se lanzó a la guerra en Yemen, disparó misiles a Siria y bombardeó Afganistán, hasta los medios estadunidenses a los que Trump había condenado con tanta ferocidad comenzaron a tratarlo con respeto. Y lo mismo hizo el resto del planeta.
Una cosa es tener en la Casa Blanca a un lunático que ve la televisión de madrugada y tuitea todo el día. Pero ahora resulta que cuando ese lunático va a la guerra se vuelve una mejor apuesta para la democracia, un presidente fuerte que enfrenta a los tiranos (a menos que sean sauditas, turcos o egipcios) y que actúa por emoción humana y no por cinismo.
¿De qué otro modo puede uno explicarse la extraordinaria nota en el New York Times que relataba cómo la angustia de Trump ante las imágenes de la muerte de bebés sirios lo impulsó a abandonar el aislacionismo?
A los estadunidenses les encanta la acción, pero típicamente han confundido el infantilismo guerrerista de Trump con una toma madura de decisiones. ¿Qué otra cosa se puede pensar cuando un columnista normalmente sano como David Ignatius compara de pronto a Trump con Harry Truman y elogia la flexibilidad y pragmatismo de su demencial presidente?
Es ridículo. Un orate que fanfarronea por cualquier cosa que no le gusta en CNN está sencillamente loco de remate. Un hombre de mente enferma que ataca a tres países musulmanes –dos de los cuales estaban incluidos en su veto a refugiados de siete naciones– es un peligro para el mundo. Y sin embargo, en el momento en que dispara 59 misiles a Siria después de que más de 60 civiles perecen en un aparente ataque químico del cual culpa a Assad –pero ninguno después de que muchos más son masacrados por un atacante suicida sirio–, hasta Angela Merkel pierde el seso y alaba a Trump, junto con la matrona de Downing Street, la signora Mogherini y diversos potentados más. ¿Acaso nadie se ha dado cuenta de que ahora Trump está llevando a Estados Unidos a una guerra a balazos?
Dar más poder al Pentágono –virtualmente el acto más peligroso de cualquier presidente estadunidense– significa que el secretario de la Defensa, James Perro Rabioso Mattis, anima ahora a los sauditas cercenadores de cabezas a bombardear Yemen –añadiendo aún más activos estadunidenses de inteligencia a esa empresa criminal– y da vuelo a la idea engañosa de los árabes del Golfo de que Irán desea conquistar el mundo árabe. Adonde quiera que miren, dijo Mattis a sus anfitriones sauditas este mes, si hay disturbios en la región, encuentran a Irán,
¿Eso es entonces lo que ocurre en Egipto, hoy bajo ataque del Isis mientras su presidente desaparece a miles de sus propios ciudadanos? ¿Es así en Turquía, cuyo aún más demencial presidente ha encerrado a decenas de miles de sus compatriotas mientras se convierte en dictador por ley?
Echemos un vistazo a la reacción de Trump al tramposo referendo de Recep Tayyip Erdogan, que le ha dado el poder de un califa sobre Turquía. Un recuento de las cifras más recientes de Turquía, hecho por el periódico francés Liberation, muestra que ha habido 47 mil arrestos desde el golpe fallido del año pasado; se han revocado 140 mil pasaportes, 120 mil hombres y mujeres han sido despedidos de su empleo (entre ellos 8 mil oficiales militares, 5 mil académicos, 4 mil jueces y abogados, 65 alcaldes y 2 mil periodistas). Mil 200 escuelas y 15 universidades han sido cerradas, junto con 170 periódicos, televisoras y radiodifusoras.
Y después del referendo que dio a Erdogan una estrecha (y muy dudosa) mayoría para legitimar estas atrocidades, Trump telefoneó al presidente turco para felicitarlo por su victoria. Así como sigue felicitando al mandatario egipcio Abdul Fattah al-Sisi por su batalla contra el terror, guerra en la cual Al Sisi –quien llegó al poder mediante un golpe de Estado contra el primer presidente electo de su país– parece estar perdiendo. Al Sisi, dijo Trump con entusiasmo, será alguien muy cercano a él.
Todos sabemos que el ataque de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos a Yemen, en el cual pereció Wiliam Owens, de los Seals, mató a más civiles que miembros de Al Qaeda. No sabemos (o, sospecho, no nos importa) mucho de lo que hizo la madre de todas las bombas en la provincia afgana de Nangahar. Primero dio muerte a 60 combatientes del Isis. Luego fueron 100 combatientes del Isis y ningún civil… sin duda algo que jamás había ocurrido en la historia militar estadunidense. Pero luego, extrañamente, no se ha permitido a nadie ir al sitio de la explosión de la monstruosa bomba. ¿Sería porque sí hubo víctimas civiles? ¿O porque –y esto es un hecho– los sobrevivientes del Isis continuaron combatiendo a las tropas de tierra estadunidenses después del estallido?
Ahora Trump envía un grupo de batalla naval a amenazar a Corea del Norte, ella misma consumada maestra en amenazas infantiles. ¡Cielos! ¿Y este es un hombre que es ahora flexible y pragmático? Es instructivo notar que después de su primera edición, el New York Times cambió su encabezado sobre la angustia de Trump por Siria por Trump vira drásticamente su política exterior, concediéndole una política exterior (inexistente) pero quitando la angustia. Me cuentan que el encabezado original de la primera edición decía: En el ataque a Siria, el corazón de Trump pesó primero. Interesante. Si en verdad fue así, se puede ver cómo el NYT cayó poco a poco en cuenta –muy poco a poco– de que había empezado a enamorarse de su bravucón presidente.
Ahora todos esperamos la batalla por Corea, olvidando esa guerra anterior que ahogó en sangre la península: sangre estadunidense y británica, al igual que coreana y china. Tal vez Trump, en su estilo vago y aterrador, ha decidido que el sudeste de Asia será su verdadero frente. Y ahí, desde luego, la comparación con Truman se acerca mucho más a la realidad. Porque Truman llegó apenas al final de la Segunda Guerra Mundial, después de la muerte de Roosevelt, y su logro culminante en el conflicto fue también en el sudeste de Asia: las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.
El cielo nos libre de los próximos 100 días.
© The Independent
Traducción: Jorge Anaya

La teoría del loco de Trump y Kissinger para confundir a Rusia y China


Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme
La Jornada 

Foto
El objetivo más profundo de Trump es limpiar el terreno 
para proseguir sus ambiciones estratégicas en SiriaFoto Ap
El connotado investigador británico Nafeez Ahmed aduce que los líderes de Estados Unidos, al actuar en forma errática suponen que pueden superar en la táctica a sus rivales, basados en las tretas de la teoría del loco de Henry Kissinger y que fueron aplicadas con las 59 bombas crucero que ordenó lanzar Donald Trump contra una base aérea siria, mientras degustaba un chocolate como postre, lo cual constituyó una afrenta al mandarín Xi Jinping, quizá con el fin de detectar su reacción sicológica y su verdadera postura geopolítica en Siria.
Ahmed arguye que “los súbitos bombazos aéreos en Siria forman parte de la filosofía (sic) de la ‘impredecibilidad’ o la ‘teoría del loco’ que Kissinger ha defendido desde hace mucho como sello distintivo de los grandes estadistas (https://goo.gl/n3utsQ)”.
La teoría del loco del gran estadista, en la cosmogonía sui géneris del genocida universal Kissinger, proviene del intencional acrónimo MAD ( mutual assured destruction), que significa loco y personifica la mutua destrucción asegurada: una política de seguridad nacional y doctrina de estrategia militar conceptualizada por John von Neumann, estratega de la guerra fría, inventor de la teoría de juegos y mandamás del Comité de Misiles Balísticos Intercontinentales.
Herman Kahn, futurista del think tank Rand, en su libro Sobre la guerra termonuclear (https://goo.gl/vzKz7b), criticó las consecuencias trágicas al aplicar la metáfora absurda del MAD.
Greg Grandin había anticipado sobre los hombres locos cuando Trump podría ser el vehículo perfecto de la filosofía de Kissinger, quien “siempre ha insistido en la importancia de la impredecibilidad y aun en la irracionalidad en diplomacia (https://goo.gl/MvKRqk)”.
Ya desde 1957 Kissinger preconizaba sin rubor la teoría del loco mediante una guerra nuclear limitada ( ¡supersic!) y que implementó junto a Richard Nixon 11 años más tarde con napalm y sin bombas atómicas. La teoría del loco con armas nucleares del nonagenario Kissinger equivale a la destructividad creativa del economista Joseph Schumpeter y cuya insanidad fue demostrada con creces en Indochina.
Con la dupla Truman-general McArthur, Estados Unidos ya había comprobado en 1945 la teoría del loco avant la lettre, al lanzar dos bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki, cuyo objetivo, según archivos desclasificados, fue disuadir a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas de invadir Japón (https://goo.gl/NSmW0P).
Ahmed acusa que Kissinger es el lado oscuro de Trump en Siria y cita que la derrotada Hillary Clinton enunció unas horas antes que Estados Unidos debía bombardear las bases aéreas de Bashar al Assad (https://goo.gl/hvwzct)”.
A juicio de Ahmed, el pugnaz maniático Kissinger –“acusado por el autor británico-estadunidense Christopher Hitchens de complicidad en los crímenes de guerra de Estados Unidos en Latinoamérica y el sudeste asiático– “ha sido uno de los principales consejeros de Trump para negociar las relaciones de Estados Unidos con Rusia (https://goo.gl/tCR6sq) y China (https://goo.gl/cG2aMR)”. Ahora la influencia de Kissinger en la administración Trump es visible mediante su anterior acólito Kathleen Troia McFarland, hoy viceconsejera de seguridad nacional.
Más allá de sus relevantes cargos con Nixon y Gerald Ford, Kissinger siempre ha estado cerca del poder con republicanos y demócratas: “consultor secreto (¡supersic!) en seguridad nacional del presidente George W. Bush” y consejero de Barack Obama y Hillary Clinton. Kissinger epitomiza los intereses supremos de los banqueros Rockefeller y de Israel que se subsumen hoy en el megabanco JP Morgan Chase (https://goo.gl/opi266), vinculado a la Organización Trump.
Kissinger admitió en Davos que “el orden internacional se está desintegrando en ciertos (sic) aspectos con el ingreso de nuevos elementos de Asia”, donde aplaudió la globalización económica del mandarín Xi y aprobó el acercamiento menos confrontativo de Trump con Rusia (https://goo.gl/CfOkVQ). El abordaje de Kissinger consiste en que las diferentes administraciones de Estados Unidos “eviten la prudencia (sic) recomendada de los expertos y, al contrario, opten por la constante redefinición de objetivos” y la fuerza para contemplar el caos.
Mediante la teoría del loco Estados Unidos “coloca a sus rivales en forma permanente un pie atrás (sic) por temor a la volatilidad (sic) peligrosa del poder estadunidense”.
Ahmed desmenuza todas las contradicciones de Trump y su secretario de Estado, el petrolero texano Rex Tillerson, con el presidente sirio Assad, a quien un día se pretende defenestrar (https://goo.gl/ZjxIfT), para desmentirse a sí mismos al día siguiente. El objetivo más profundo de Trump es limpiar el terreno para proseguir sus ambiciones estratégicas en Siria, cuando “contempla como oportunidad (sic) estratégica la escalada del caos en Siria”.
Ahmed se sustenta en el libro El campo de batalla (https://goo.gl/5Ss2KE), del anterior consejero de seguridad nacional defenestrado, el teniente general Michael Flynn, y el zelote neoconservador straussiano Michael Ledeen, especialista en montajes de falsa bandera y quien desde la guerra de Irak en 2003 aboga por convertir a Medio Oriente en una “caldera“ (sic), cuya “visión se correlaciona con la preferencia de la administración Trump por el caos (sic), con sus reculadas (sic) y cambios (sic) constantes de prioridades”.
Ledeen, quien desde la penumbra deja muy pequeño a Goebbels, es uno de los estrategas más tóxicos y mendaces que detenta y ostenta Estados Unidos: autor de la telenovela del pastel amarillo de Níger y su montaje de las armas de destrucción masiva de Sadam Husein que nunca existieron (https://goo.gl/aeoxoq).
Una de las características del MAD (teoría del loco) que practica Trump consiste en borrar los límites entre la mentira y la verdad, gracias al avasallante control de los desinformativos multimedia.
Ahmed juzga que un indicio de lo que está realmente en juego proviene de las charlas entre Benjamin Netanyahu y Trump semanas antes de los bombardeos: el premier israelí “desea establecer zonas de amortiguamiento ( buffer zones) del lado sirio de la frontera” (https://goo.gl/mVlXuu), lo que de facto permite la anexión por Israel de las alturas del Golán, donde la subsidiaria sionista de la trasnacional estadunidense Genie Oil & Gas opera con licencia del gobierno de Netanyahu (https://goo.gl/dN8Y4l). Rupert Murdoch (https://goo.gl/uWQYPP), gran aliado de Trump, es uno de los miembros prominentes del consejo de administración de Genie Oil & Gas.
Ni Trump ni Netanyahu buscarían la remoción de Bashar al Assad, sino más bien su miniaturización-encapsulamiento y resquebrajar la alianza de Rusia e Irán mediante un trueque maquiavélico: “regalar Crimea a Rusia en un teatro de batalla, mientras Trump desea convencer a Rusia en un teatro diferente retirar su alianza con Irán (sic) en Siria, permitiendo a Estados Unidos mayor campo de juego para imponer un arreglo diplomático que se ajuste a sus objetivos geopolíticos sospechosos para la región”, cuyo resultado final es mantener un estado de inestabilidad permanente en Siria, donde ninguna facción particular gana, prolongando así la guerra.
¿Caerá el zar Vlady Putin en la trampa de Kissinger-Trump con el trueque de Crimea por el Golán para Israel?
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife

domingo, 23 de abril de 2017

Lo del muro/Trump es una imbecilidad, dicen legisladores; los “peligros” están fuera y dentro

Pedro Echeverría V.

 

1. Con el ejemplo de Trump de querer construir su altísimo muro para evitar que entren los "terroristas antimperialistas", algunos países europeos también han hablado de construir su muro para evitar que migrantes africanos crucen sus fronteras en busca de trabajo y sustento. En Francia, la racista y ultraderechista Le Pen –candidato presidencial- ha hablado de expulsar a islamistas y demás extranjeros que "representan un peligro" para la seguridad de su país. Se olvida –Le Pen, como Trump- que son decenas de miles los musulmanes y demás que nacieron en Francia y también en los EEUU.

 

2. Por ello, causa risa en pleno siglo XXI hablar de construir muros cuando contamos con muchas formas y estrategias para hacerlos a un lado. Si yo viviera cerca del muro lo tendría como una afrenta que –por propia dignidad- no me cansaría de pensar (día y noche), de inventar formas para echarlo abajo o por lo menos abrirlo. El muro sería para mí como el sistema capitalista, como el Estado protector de la explotación, como el gobierno y los partidos políticos sometidos a su mandato. Da alegría que Trump empiece a dar pasos atrás al ver que los legisladores de su partido y la oposición se niegan a aprobar los gastos.

 

3. Lo que hoy dice Trump que de todas maneras los mexicanos pagarán el muro, yo lo escribí hace casi un año: Dije que "con lo que EEUU nos ha saqueado en el pasado, con lo que se lleva en el presente y con lo que nos esquilmará en el futuro, el muro está o estará repagado; no se necesita una cantidad especial". Espero que los mexicanos no bajen la guardia frente a Trump porque es tan fascista como todos los expresidentes de los EEUU y estos tipos si no pueden por un lado no descansan hasta encontrar otra salida. Espero que ahora los mexicanos entiendan el papel guerrerista y asesino de esos personajes de la Casa Blanca.

 

4. Parece que Trump le está bajando su odio contra los migrantes mexicanos; pero no se le debe dar ninguna confianza porque es un imperialista que con sus bombardeos en Siria y Afganistán demostró que es tan asesino como los Bush, Clinton y Obama. Confío en que no seguirá presionando a Corea y a China porque esos dos países, como todas las naciones del mundo, tienen que ser respetados. Los yanquis, aunque llevan un siglo imponiendo en el mundo sus políticas, no son imbéciles para pensar que las cosas no cambian y ellos pueden seguir metidos en todos los países para seguir siendo "policía mundial".

 

5. Supongo que no amenazará más a Corea del Norte, país con apenas 27 millones de habitantes que los mismos EEUU agredió en la guerra de 1950-53 dividiéndola con el paralelo 38 para quedarse con Corea de Sur que la llenó con bases militares. Ante las amenazas de EEUU a Corea hace una semana inmediatamente Corea respondió: "Si EEUU no ataca en un segundo tendrá su respuesta inmediata". ¿Cómo no va a estar armada y preparada Corea si los EEUU con sus decenas de bases militares en Corea del Sur y su alianza estrecha con Japón durante décadas jamás han dejado de amenazar?

 

6. Espero que Putin, el presidente de Rusia, no haga alianzas con el gobierno yanqui. Hasta ahora ha sido un buen contrapeso ante las agresiones yanquis a Siria y Afganistán; es probable que esté más cerca de China y los musulmanes de cercano oriente. (El noticiario RT o Rusia Today, que puede escucharse por Internet a cualquier hora del día, nos habla de una posición crítica ante el gobierno de los EEUU) Espero que no sea una simple propaganda que sirva de cortina de humo para confundir y  bloquear la política real. ¿Qué puede esperarse de los países de Europa ante la situación extremadamente agresiva de Trump? (23/IV/17)

 

http://pedroecheverriav.wordpress.com

alterar26@gmail.com